sábado, 22 de noviembre de 2014

Sobre el valor educativo de los contenidos de la educación física





La educación física ha pasado por un largo proceso de aceptación. Se ha ido moldeando y adoptando diferentes carácteres en cuanto a sus contenidos.

La educación física tiene que ir enfocada, como las demás asignaturas, a unos objetivos educativos. Remontandonos a la ilustración, se sabe que ya ahí se tenia a la educación física como una práctica social o educativa. En 1917, se le quiso dar otros fines intelectuales, morales y estéticos.

Poco a poco se fue creando una nueva justificación, la que entendía la materia como educación a través de lo físico. Su percepción más filosófica la mostraba con respuestas emocionales, relaciones personales, comportamientos en grupo.. ideas las cuales fueron bien acogidas por educacores del siglo XX. De esta manera se modernizó la educación física y amplio su alcance educativo.

Hasta 1965 no aparecieron nuevas aporaciones, en este año se creó una disciplina con la idea de que lo educacativo es instrínsecamente valioso porque promueve el conocimiento y la comprensión.

Ya en el 91, Peter Arnold ofrece una conceptualización en tres dimensiones:

-La educación sobre el movimiento (conocimientos teóricos)

-La educación a través del movimiento (podemos aprender con el movimiento)

-La educación en movimiento (haciendo práctica)



¿Cuándo no podemos hablar de valor educativo?

Los valores educativos de los contenidos no se encuentran en ellos mismos, sino en la valoración que les asignamos y esto depende de la intención con que los enseñamos.

No podemos dejar la práctica de los contenidos a su propio desarrollo espontáneo, sin intención de favorecer algún valor educativo.

En el contexto social, el contenido está inevitablemente vinculado a las relaciones interpersonales de este, porque siempre que hay práctica se producen interacciones.

Sintetizando, los contenidos y la forma de enseñarlos o practicarlo nunca deben hacer daño a los participantes o estudiantes y, mucho menos, planificarse con tal fin.



Por otro lado, los juegos podrían servirnos de ayuda, para profundizar en cómo los resultados pueden no resultar educativos. Posee una enormes potencialidades positivas para los infantes, pero también puede resultar injusto, excluyente, sexista, explotador...; no se debe idealizar el juego porque tambié puede resultar cruel.

A pesar de esto, los contenidos de la educación física pueden alcanzar valores educativos si las experiencias que ofrece a los participantes son placenteras y satisfactorias porque les asignamos una clara intencionalidad educativa, cuidamos las relaciones sociales y desarrollamos las condiciones morales.

No hay comentarios:

Publicar un comentario